Clarissa Arenas

VISIÓN 2030. PERSPECTIVAS LABORALES DEL TRABAJADOR SOCIAL EN SONORA, MÉXICO

In Ponencias on July 13, 2011 at 5:16 pm

 

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M.C. María Clarissa Arenas Hinojosa[1]

 

EJE TEMÁTICO: La producción de conocimiento desde el Trabajo Social para  aportar a la comprensión crítica de las condiciones de vida de los sujetos según trabajo, género, edad, etnia, condición migratoria, discapacidad (cuyas vidas  están en extremo signadas por la desigualdad y la discriminación social), sobre las formas de enfrentamiento desde las organizaciones sociales y desde la política social en su refracción sectorial e institucional”

 

PALABRAS CLAVE:    Capacitación, competencias, formación

 

RESUMEN

Visualizar el contexto en el que se desenvolverá el profesional de Trabajo social en la próxima década., es prever  este espacio como el   ámbito de  las políticas sociales dirigidas mayoritariamente al desempeño de competencias con la finalidad de brindar  atención  de calidad  a  personas adultas y adultas mayores, cuya condición física y mental  propias del desgaste natural de los años nos llevan a suponer  la necesidad de crear ambientes favorables, amigables  para una vida integra , y no sólo para quienes disfrutaran  de un servicio de seguridad social  a través del disfrute de la pensión o jubilación, sino en general para  todos  en el área de salud, la  educación,  recreación y cultura, en aras de  integrarlos a la sociedad de la información y la comunicación a través del uso de las nuevas tecnologías, de ahí la necesidad de  que el profesional de Trabajo Social se forme  y capacite  en el manejo de las herramientas del internet, para impulsar desde lo virtual, estrategias de investigación, integración, gestión de recursos y formación de redes sociales de apoyo solidario.

 

INTRODUCCION

Actualmente, la globalización aunada al avance tecnológico en el manejo de la informática y la comunicación ha venido modificando el tradicional panorama  laboral.   La  reorganización de los mercados como resultado de los procesos de globalización  de las economías, junto con los nuevos criterios para la localización de las actividades económicas, la tecnificación en la  organización de la producción y las innovaciones en procesos y productos, así como los cambios demográficos en la organización familiar, déficit en las pensiones y jubilaciones revelan nuevos escenarios donde surge el imperativo en  la formación y capacitación e innovación en el profesional del trabajo social sobre todo considerando para su planeación los criterios de densidad de la población y  la respuesta  del sistema de bienestar social.

Los datos de este trabajo se obtuvieron a través del análisis de datos  extraídos de investigaciones sociodemográficas  realizadas por  el centro de Investigación de El  Colegio de Sonora,  Consejo Nacional de Población, Instituto Nacional de Estadística y Geografía  (INGE)  y  la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE, teniendo como línea central  la  que tiene que ver con proyecciones de la densidad de población en el Estado de Sonora.

La intención de este estudio es inferir las necesidades de capacitación y formación del trabajador social frente a las demandas de una población mayoritariamente conformada por adultos mayores dependientes y  carentes de un marco de bienestar justo y equitativo.

 

DESARROLLO

 

Trabajo decente es un concepto propuesto por la Organización Internacional del Trabajo para establecer las características que debe reunir una relación laboral  que cumple los estándares laborales internacionales, de manera que el trabajo se realice en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana.  Por debajo de esos estándares debe considerarse que se han violado los derechos humanos del trabajador afectado y que no existe trabajo libre, propiamente dicho.

El trabajo decente puede ser sintetizado en cuatro objetivos estratégicos: principios y derechos fundamentales en el trabajo y normas laborales internacionales; oportunidades de empleo e ingresos; protección y seguridad social; y diálogo social. Estos objetivos tienen validez para todos los trabajadores, mujeres y hombres en la economía formal e informal, en trabajos asalariados o autónomos; en el campo, industria y oficina; en sus casas o en la comunidad.

Los Indicadores Clave del Mercado de Trabajo, conocidos por su acrónimo en inglés como KILM, ponen en evidencia diversas tendencias relacionadas con el mundo del trabajo basadas en estimaciones globales y regionales así como en estadísticas nacionales relacionadas con: participación en la fuerza laboral, empleo, empleo por sector, situación en el empleo, desempleo, desempleo juvenil, elasticidad del empleo y pobreza entre los trabajadores.

La OIT inició el programa KILM en 1999 con el propósito de mejorar la diseminación de la información y el análisis de los mercados laborales del mundo. Fue diseñado pensando en dos metas fundamentales: (1) presentar un conjunto de indicadores esenciales del mercado de trabajo y analizarlos, y (2) mejorar la disponibilidad de indicadores para el seguimiento de nuevas tendencias del empleo.

Los indicadores  para medir  el  mercado laboral en general  tienen que ver con  Población económicamente activa (PEA): es la cantidad de personas en una población en  edad de trabajar y que desean trabajar. En ese tenor destacamos algunas definiciones de éstos

- Desempleo o desocupación: se refiere a las personas que integran la PEA y no se encuentran empleados.

- Subempleo: se refiere a las personas que trabajan menos tiempo del que establece la jornada legal (usualmente entre 35 y 45 horas semanales).

- Índice de salario real: mide el aumento o disminución del promedio de los salarios en su poder de compra.

Empleo informal: Este indicador es  muy utilizado pero sin una definición única. Se refiere a las personas que poseen empleos que carecen de  algunos elementos básicos: registro, protección legal, seguridad social, estabilidad, relación laboral, etc.

Para abordar el tema de las demandas del  mercado laboral en principio es importante caracterizar el posible  contexto en donde interactuará el trabajador social en los próximos años, y que mejor partir del análisis que nos proporcionan las proyecciones del Consejo Nacional de Población CONAPO, en materia de indicadores demográficos.

Para ello debemos entender que el  objetivo de la Demografía consiste en estudiar los movimientos que se presentan en las poblaciones humanas. El término de población debe ser entendido como el conjunto de personas que se agrupan en cierto ámbito geográfico y está propenso a continuos cambios. De esta manera, el área temática de la Demografía se concentra en: El estado y la dinámica de estas poblaciones en el tiempo.

En ese sentido la esperanza de vida es un indicador que se utiliza  para estudiar la mortalidad;  es a través de esta medición  como se  conoce el promedio de vida que se espera viva una persona posterior a su nacimiento, de igual manera se utiliza para  hacer un análisis comparativo  con los niveles de mortalidad, indistintamente de la edad de la población.

El declive de la mortalidad  da origen a un progresivo aumento de la esperanza de vida, y en consecuencia  un número  cada vez mayor de personas llega con vida a edades avanzadas. Por otro lado el decremento de la fecundidad se refleja a la larga  en una cantidad menor de nacimientos con una consecuente  reducción de la proporción de menores y jóvenes en la población total.  De estas dos variables, hacemos una combinación de esperanza de vida cada vez mayor  y una reducción en la fecundidad lo que provoca un aumento de la edad media de la población, esto es   una proporción ascendente de adultos mayores.

De acuerdo a datos estadísticos del Consejo Nacional de Población,  CONAPO, la primera fase de este proceso se ubica a partir de los años treinta,  y se le conoce como  de “despegue y  rápido crecimiento” pero sobre todo en los  años cuarenta con el inicio del descenso de la mortalidad. Este descenso, junto con la persistencia de altos niveles de fecundidad produjo un elevado crecimiento demográfico entre 1950 y 1970.

La segunda fase se registra entre 1970  y el año  2000, con la caída de la fecundidad; recordemos como a través de la incidencia de políticas sociales en materia de población, la tasa de crecimiento natural comenzó a descender.

Esta incidencia,  inicia un proceso gradual de estrechamiento de la base piramidal de la población y el desplazamiento de generaciones numerosas  hacia las edades centrales.

Y  la actual o tercera fase  cuya característica principal es la reducción de la mortalidad y la fecundidad, lo que generara un crecimiento poblacional cada vez más reducido con un perfil envejecido.

En estudios realizados por el Colegio de Sonora  sobre la importancia de este indicador entre 1970 y 2003  la esperanza de vida de la población mexicana se incrementó en 14 años, En sonora  aumentó a   7 años entre 1980 y 2005. En general este indicador es mayor para las mujeres, es decir ellas viven más que ellos, ejemplo en 2005 la esperanza de vida para los hombres fue de 72,2 años mientras que para las mujeres 77.8. En el contexto nacional ellos 71.8 y ellas 77.2  años.

La mortalidad ocurrida durante el primer año de vida reviste una particular importancia, porque de manera general se ha aceptado que la mortalidad infantil es un magnifico indicador del nivel de salud y sobre todo del nivel de bienestar y de vida de la población debido a las condiciones socioeconómicas imperantes en un tiempo y un lugar determinado, ya que las ganancias en la reducción de las tasas generales de mortalidad, se originan en primer lugar, en los alcances

logrados en el descenso en la mortalidad infantil. La tasa de mortalidad infantil se puede definir como el resultado de dividir el número total de las defunciones de menores de un año ocurridas en un determinado periodo y el número total de niños nacidos vivos por mil habitantes.

Como consecuencia de este comportamiento

La esperanza de vida  total  aumentará.  En 1990 se estimó que una persona vivió en promedio  71.20 años después de su nacimiento. Para el años  2050 se pronostica que una persona vivirá 81.29  años después de su nacimiento. Además,  durante el periodo de 1990 a 2050 la esperanza de vida femenina fue y será mayor que la masculina, situación similar a la vivida en Sonora, en el 2005.

La tasa global de fecundidad descenderá al pasar de 3.44 a 1.85 hijos nacidos vivos por mujer al final de su vida reproductiva durante los años de 1990 a 2050.

De acuerdo a cifras proporcionados por Consejo Poblacional CONAPO, tenemos que   los índices demográficos relacionados con adultos mayores en México,  proyectan  que para  el año 2035  serán 103.3 adultos mayores por cada 100 jóvenes, es decir en el periodo que comprende los  años 2030 al 2035 la cantidad de jóvenes será igual a la cantidad de adultos mayores y el año 2050 el índice se invertirá,  es decir  existirán 165 adultos mayores  por cada 100 jóvenes.

A manera de conclusión preliminar  afirmamos que

La reducción de la tasa de fertilidad y la de mortalidad, el aumento de la esperanza de vida y el crecimiento poblacional generan  para el profesional del trabajo social distintos retos y desafíos en tanto que:

En  el periodo de 2030 al 2035 la población de adultos mayores será superior a la población joven.

Existirá una dependencia demográfica porque de la población en edad productiva dependerá cada vez más población en edad no productiva (jóvenes y adultos mayores)

Otro  de los rubros demográficos analizados  es el  concerniente a la   medición de tasa de morbilidad y mortalidad.   En  las últimas tres décadas el perfil de estos indicadores  en Sonora muestra cambios sustanciales que es preciso señalar. Ya en un análisis sobre salud y enfermedad en la década de los ochenta (Denman y Haro 1990, 275), se concluía que el perfil epidemiológico del estado reflejaba “una serie de tendencias encontradas compatibles con lo que ha sido llamado un esquema de  modernización defectuosa. Esto es, la presencia de enfermedades crónico–degenerativas en convivencia con las infecto–contagiosas, como las principales causas de morbilidad y mortalidad. Entre las tendencias señaladas por los autores para este milenio están las enfermedades cardiovasculares, diabetes, VIH–sida, cáncer, los accidentes, la violencia y las toxicomanías, observadas actualmente en las estadísticas entre las principales causas de muerte.  (Denman 2007) …..[   ] uno de los cambios más sobresalientes es la disminución de la natalidad. En 1970, la tasa bruta en Sonora fue de 45.7 en 1995 y 27.0 (Castro Luque 2000); para 2006, el Consejo Nacional de Población (CONAPO 2005) la estimó para el pais en 17.8. Algunas de las condiciones socioculturales que han permitido dichos cambios son mayor información sobre la sexualidad, más acceso y aceptación del uso de los anticonceptivos  en un contexto de más escolaridad de la población y cambios en el desarrollo económico del país. Las prácticas de anticoncepción han variado en las últimas décadas entre hombres y mujeres; sin embargo, las mujeres se han encargado de esta responsabilidad, debido a que son ellas quienes por su función reproductiva se han mostrado más motivadas en cumplirla. Entre los métodos definitivos de anticoncepción, la salpingoclasia en México y Sonora se ha ido posicionando en primer lugar entre las mujeres de 15 a 49 años; a escala nacional, en 2002, por cada 19 cirugías de éstas, sólo se realizaba una vasectomía.

En materia de educación la sociedad del conocimiento plantea un trabajo heurístico al interior de las aulas, con docentes con  liderazgo transformacional,  en un amplio desarrollo de actividades de aprendizaje que lleven al alumno al trabajo colaborativo, al autoaprendizaje, y  la autorreflexión para un desempeño crítico y reflexivo, bien vale analizar los datos aportados por  la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en cuanto al estudio realizado en  México, con la aplicación de  la prueba PISA, en donde se nos  ubica en el último lugar, lo que significa que de 5 niveles posibles, estamos en el 1, y que  no tenemos las mínimas herramientas de procesamiento de información ni de razonamiento matemático ni reforzamiento en ciencias. En el nivel cinco, para comparar, se clasifica a aquellos alumnos que tienen herramientas y capacidades para desarrollar sus propias tecnologías de Información, y por ello, llamados a  ser los líderes de la sociedad del conocimiento.

En México, siete de cada 10 estudiantes de primaria y secundaria, un poco  más de 14 millones   600 mil estudiantes de alumnos inscritos en el nivel medio están fuera del estándar de lectura, es decir, el  70% de menores no lee bien, y no comprenden los textos que abordan, aseguró el actual secretario de Educación Pública, Alfonso Lujambio Irazábal.

Bajo ese contexto,  ¿de qué manera la profesión del trabajo social puede contribuir al desarrollo social?, entendido este como el proceso permanente de mejoría en los niveles de bienestar social alcanzado a  partir de una distribución del ingreso y la erradicación de la pobreza,  Aquí  se tendría que  observar  índices crecientes de mejoría en la alimentación, educación vivienda, medio ambiente y procuración de justicia en la población. (SHCP, 2001) La respuesta la encontramos en la formación que recibe el estudiante de Trabajo Social para contribuir de manera creativa, innovadora ante los grandes retos de la población doblemente empobrecida, empobrecida por el salario, y empobrecida por la imposibilidad de acceder a los bienes y servicios que den  satisfacción a las  demandas que plantea la  sociedad de la comunicación  y la información.

La evidencia internacional reciente muestra que el cambio tecnológico afecta de manera positiva los salarios de las personas más calificadas en detrimento de los menos calificadas (Katsz y Murphy, Berman, et al., 1993 y 1997, Dune  et. Al., 2000 y Acemoglu, 2001)

El Banco Mundial (2003)  en su informe  sobre  Aprendizaje permanente en la economía global del conocimiento   cita que la economía   está transformando los requisitos del mercado laboral,  imponiendo nuevas exigencias a los ciudadanos que necesitan más habilidades y conocimientos para poder desempeñarse en su vida cotidiana.  Para dar respuesta a estas demandas, se requiere  un nuevo modelo de formación y capacitación, un esquema  de aprendizaje constante. El aprendizaje permanente implica aprender durante  todo el ciclo vital, desde la temprana infancia hasta la época de la jubilación.

En el seno de la sociedad del conocimiento, el aprender a aprender está  concebido para el desarrollo de competencias e integra tres elementos,

Un que (contenido o formas de saber)

Un cómo (métodos o formas de hacer)

Un para qué (capacidades y valores)

Estos tres componentes se integran en forma de actividades como estrategias de aprendizaje que posibilitan la adquisición de competencias en el marco de la sociedad del conocimiento (Cabrerizo 2008)

Román y Díez (2005) han elaborado un panel de capacidades para posibilitar la identificación de objetivos por capacidades y como punto de partida de las competencias a adquirir. Dichos autores clasifican las capacidades en cuatro grandes grupos, cognitivas, psicomotoras, de comunicación y de inserción laboral.

Entendiendo luego entonces por competencia,  la capacidad para saber actuar y, que según Barreira (2003),  se  integran  por diferentes capacidades (psicomotoras, cognoscitivas y afectivas) que combinadas entre si y movilizadas adecuadamente permiten la realización de un desempeño profesional efectivo. La definición que se  obtiene del término competencia en la enciclopedia virtual Wikipedia (2007,http://es.wilipedia.org/wiki/Competencia) es: la interacción armoniosa de las habilidades, conocimientos valores, motivaciones rasgos de personalidad y aptitudes que conducen  a la consecución de los resultados u objetivos  a alcanzar en la organización..

En entrevistas con empleadores para realizar un  estudio   sobre competencias  del trabajador social vistas desde el  mercado laboral realizados en México  por  Emilia López Luna (2006),  concluye que las competencias genéricas  corresponden a los conocimientos y habilidades que están asociados al desarrollo de diversas áreas ocupacionales y ramas de la actividad productiva,  es decir,  son las competencias que definen un perfil concreto para las distintas actividades del mundo del trabajo ( sectores y ramas económicas ) entre las que se destacan toma de decisiones, creatividad, solución de problemas, procesamiento de información, saber aprender, gestión personal, responsabilidad, autoestima, sociabilidad, integridad y honestidad, gestión de recursos, relaciones interpersonales, gestión de la  información, comprensión tecnológica, y aquellas denominadas como  las específicas  que van desde la investigación, administración de los  servicios, preventivas y de  atención al usuario, administración del talento humano,  Intervención con familia entre otros rubros.

De todo lo anteriormente expuesto podemos concluir que:

 

Tanto la economía como la sociedad del conocimiento definen las competencias para el aprendizaje permanente, el cual  busca la incorporación del individuo  al mercado laboral en mejores condiciones competitivas, en donde México requiere invertir  en  materia educativa, alfabetización tecnológica, acceso a internet, empleo, mejoras salariales, modificación a los marcos de jubilaciones y pensiones  para atender los rezagos estructurales que se padecen en la actualidad.

El quehacer del  profesional de Trabajo  Social no está excluido de los requerimientos de una sociedad altamente tecnificada y de la creciente competitividad de una economía globalizada en donde a diferencia de la revolución industrial,  la mano de obra  calificada no ha sido substituida, sino todo lo contrario, los cambios tecnológicos son de carácter complementario.

El Trabajo Social en México  se sitúa en el marco de una población cuyas características son: Grupos etáreos  mayoritariamente envejecidos y por ende con una clara tendencia hacia la dependencia,  con desventajas en la tradicional tarea  de alfabetización y ahora la  alfabetización tecnológica, lo que potencialmente de no atenderse de manera oportuna, se convertirá  en un serio factor de exclusión, por lo que desde ahora el profesional de Trabajo Social desde su intervención debe  plantearse estrategias para incorporar soluciones que favorezcan el aprendizaje permanente.

El asalariado mexicano no  cuenta con  capacidad de ahorro para realmente vivir una cultura de previsión que le  permita  como adulto mayor solventar sus gastos y en el futuro no depender  económicamente  de los hijos, adicionado a las políticas de exclusión  de adultos mayores en materia de contratación de personal en las empresas, de ahí la necesidad de fortalecer la creación de  redes de apoyo en  comunidades presenciales y virtuales.

De cara hacia el 2030 el profesional de Trabajo Social  enfrenta  los añejos retos  de una población  mermada por la falta de acceso a una  política social de verdadero impacto, con grandes sectores  en  evidentes desventajas  para su incorporación   a la sociedad de la economía y del conocimiento y dado que se  ha vuelto una exigencia   actual el que todo el trabajador cuente  con la capacidad de emplear la lecto escritura, los idiomas, las matemáticas y las ciencias,  el uso de las nuevas tecnologías, y  aplicar   estas habilidades de manera eficiente, así como  conducirse  en forma reflexiva para  integrarse y desempeñar sus funciones en equipos en sus diversas  modalidades presenciales y virtuales, multidisciplinarios y heterogéneos, e  interactuar eficazmente con otras personas, incluyendo las de diferentes orígenes y experiencias. En consideración a que la creación de capital social exige el   reconocimiento  de  la  individualidad de cada ser humano,   única vía  válida para poder relacionarse bien con otros, actuar de forma colaborativa, para así  manejar y resolver conflictos de manera eficiente, eficaz y productiva.  En lo inmediato  las acciones de Trabajo Social en el ámbito de la educación, y para acceder de manera eficiente a  la economía del conocimiento es necesario que el profesional  incursione  en nuevos paradigmas o modelos de aprendizaje  que conlleve la adquisición de conocimientos y desarrolle competencias, a fin de aplicarlos y  contribuir  al desarrollo social desde y en sus distintos ámbitos de acción profesional.

Las acciones de trabajo social deben girar en torno a la  construcción de   espacios dignos y de reconocimiento al capital social  que le  caracteriza a la población adulta, por su experiencia acumulada en los años de vida,  por su ser y saber hacer,  en  búsqueda de  su  integración social a través de la promoción y organización de redes de apoyo de  adultos mayores, hacia la legítima defensa de sus propuestas, que impulsen desde su propio colectivo   a través de la promoción de  organizaciones cuya voz sea escuchada en aras de lograr una  mejora real en su calidad de vida, integrando de manera activa a su entorno socio familiar.

El trabajador social en este ámbito deberá sustentar su  formación y capacitación revestida por el andamiaje  de una densidad de población mayoritariamente de adultos, quienes ya experimentan  el impacto de las nuevas tecnologías al incorporarlas a su vida cotidiana  de forma aislada, sin el conocimiento pleno del uso de las herramientas.  De igual manera el profesional de trabajo social  adoptaría un rol de facilitador / tutor   de los procesos de diseño,  planeación, ejecución y evaluación de proyectos  de  integración  social del adulto mayor con un nuevo enfoque dirigido a:  La mejora  de su calidad de vida al potenciar   la fuerza de su palabra    con la suma del   empoderamiento de  su experiencia, para una participación  activa desde y para  la  atención de su realidad social  hacia la    toma de  conciencia de sus derechos y deberes en una sociedad del conocimiento y de la información. Todo esto a través de un modelo de intervención dirigido hacia la orientación, y  de asesoría de proyectos en un proceso de convergencia del conocimiento, construido por discentes es decir  por un lado la experiencia del adulto y por otro  la aplicación de los nuevos aprendizajes del trabajador social, lo cual aportaría  como ventajas.

La promoción de un clima favorable  que estimule  la colaboración de ambas partes para el logro de los objetivos de la planeación de proyectos productivos y de desarrollo personal, tales como la  creación,  organización  e  integración   de  adultos mayores en instancias  denominadas  Consultorías de Certificación de Competencias, cuyas acciones estarían encaminadas a  orientar evaluar y certificar las competencias laborales de las nuevas generaciones, lo cual redundaría en el fortalecimiento de la autoestima del adulto mayor, asegurando su independencia económica   y su integración social.

 

BIBLIOGRAFIA

 

Cabrerizo Diago Jesús Ma. Julia Rubio Roldán, Santiago Castillo Arredondo (2008). Programación por Competencias Formación y Práctica. Editorial Pearson Prentice Hall. Madrid.

 

Barreira. A. (2003): Análisis de las competencias profesionales de los orientadores escolares Universidad de Santiago de Compostela. Servicio de publicaciones  e intercambio científico. dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=1407973 [consulta 8 de julio de 2010]

 

Denman*, Catalina A. Ma. del Carmen Castro V*. y Patricia Aranda*  Región y sociedad v.19 n.spe México  2007 http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-39252007000400008&lng=pt&nrm=iso [ consulta 18 noviembre 2009]

Instituto Nacional de Estadística y Geografía [ Consulta el 15 de noviembre 2009]  http://www.inegi.org.mx/inegi/default.aspx

 

Informe del Banco Mundial (2003) Aprendizaje permanente En la economía global del conocimiento. Desafíos para los países en desarrollo.  Banco Mundial en Coedición con alfaomega colombiana S A.

 

Estadísticas: Los indicadores compuestos principales apuntan a la expansión continua, pero más lento. Consultado el 09  de junio de 2010

http://www.oecd.org/home/0,2987,en_2649_201185_1_1_1_1_1,00.html

 

Preciado Noriega. Norma Lizzet. 2009. “La labor del Trabajador Social en los Centros de Atención Nueva Vida (UNEMES CAPA)” Tesis de Licenciatura Universidad de Sonora, México.

 

López Luna, Emilia / Chaparro Maldonado. 2006. Competencias laborales del Trabajador social vistas  desde el mercado laboral. Tabula Rasa, julio -diciembre, número 005. Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, Bogotá Colombia [Extraído 20 de noviembre de 2009]en http://redalyc.uaemex.mx/pdf/396/39600514.pdf.

Román, M. y Díez, E. (1990) Curriculum y aprendizaje. Un modelo de Diseño curricular de aula en el marco de la Reforma. Pamplona. Ítaca

 

Román M.(2005) Sociedad del conocimiento y refundación de la escuela desde el Aula. Madrid. EOS.

 

 


[1] Ponencia presentada al V Congreso Internacional y VIII Congreso Nacional de Trabajo Social. Trabajo Social: Cuestión Social, Política Social en tiempos de crisis del capital financiero y las transformaciones societarias. Del 29-30 de setiembre y 1 de octubre, 2010. Heredia, Costa Rica.

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